domingo, 30 de enero de 2011

Princesas

Sin ganas de nada. Solo sientes vacio, o nada. Miras por tu ventana y ves mariposas blancas que bajan de las nubes. Intentas coger una, queda en tu mano y se va para siempre. ¿Es que nadie ha mirado desde mi ventana? No, claro que no. Porque nadie quiere vivir encerrado en un mundo de castillos y príncipes, donde en el fondo nada es real. Quiero salir de este maldito círculo que me atrapa. Echo de menos los colores de la vida, los días soleados en los que podía sonreírle a un cielo azul. Ahora, envuelta en vestidos de seda solo veo gris.

miércoles, 19 de enero de 2011

Él es tan especial.

Él es tan especial. Es perfecto en su simple armonía. Cuando camina, un aura de paz le rodea allá a donde vaya. Hay veces que me vuelve loca, que cuando quiere puede convencerme de cualquier cosa. Es un caprichoso sí, pero no puedo negarle nada con esos ojitos. En fin, que es un ángel sin alas. Por la noche me cuenta sus pensamientos profundos, a veces me planteo si de verdad le conozco; porque en su persona solo veo dulzura e inocencia, pero cuando la luz no está presente es fácil apreciar misterio, indecisión y en ciertas ocasiones una profunda soledad. 
Las noches que está muy pensativo, casi en la luna, le dejo irse a dar un paseo por la ciudad. Él dice que conoce un poco más el terreno que pisa, pero yo sé que sólo anda para conocerse a sí mismo, un terreno verdaderamente desconocido para cualquiera.

domingo, 16 de enero de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

Aquel gato rojo

Lo vi pasar ante mis ojos, un gato rojo carmín, intenso y de pelaje brillante. No creí posible que un gato de ese color existiese, era algo tan chocante. Chocante porque él solo vivía en mis sueños...
Cada vez que soñaba un gato rojo, como el pintalabios que casi nunca uso, aparecía como por arte de magia y a su paso lo llenaba todo de luz y de misterio.
Un día, por ejemplo, yo soñaba que tendía ropa en un balcón y se me caía una camiseta. Como había viento la camiseta voló por un pueblo hasta llegar a los pies de un gato rojo intrigante. Yo, exhausta, observé el felino que   olisqueaba mi camiseta ya echada a perder y me quedé hipnotizada ante sus ojos amarillos...
No hay descripción posible para esos ojos tan increíbles, simplemente amarillos.
Cogí mi camiseta y, antes de irme a casa, intenté tocar al gato. Fue muy especial: acerqué la mano pero cuando estuve a un milímetro de tocarle se esfumó como un soplo de libertad... y desperté.

Por todo eso y más, por un día triste.


Hoy me he parado a pensar por un momento, sin dejarme llevar por la corriente del tiempo imaginando que corría lenta yendo hacia atrás, que me salía de dentro para ver lo que no vuelve más.
Allí donde se cruzan los caminos detuve mis pasos
En la encrucijada destino pensé en mi caso. Vivo el presente, tengo presente el pasado. Recordare lo que olvide y lo que no he olvidado. Por los amigos con quien lo pasaste tan bien. Que ahora se cruzan contigo y hacen como que no te ven. Por la familia a la que solo ves en ocasiones. Con ocasión de bodas bautizos y comuniones. Por el amor, por lo que pudo ser y no fue.
Por aquel momento exacto en el que perdí la fe. Por todo eso y más, por un día triste.
Y aquellas cosas que sentí y que tu también sentiste.
Quiero brindar, la copa, el vaso, la botella, chócala bebe un trago de el o de ella.
No pienses tiene que haber momentos como este. Sin tiempo ni lugar así que cueste lo que cueste.
Y es que el ayer es como arena que se escapa entre los dedos.
Lo malo no lo olvido, lo bueno me lo quedo. Lo demás lo guardas dentro de ti aunque no lo quieras para sacarlo a la luz cuando menos te lo esperas. Quien me iba a decir que iba a estar donde estoy ahora.
Lo típico, quien decide de quien te enamoras. Aun no sé si el odio muere o solo se transforma.
Ojalá que exista algo por los que rompen las normas. Por los que nunca ganan, por los que pierden siempre. Por los que nunca han debido haber salido del vientre de sus madres. Porque engañan, roban y asesinan.
Por los que están puestos a ralla por la cocaína
Por los que celebran y beben para olvidar que dejan su niñez en la maquinilla de afeitar.
Por ti, por mí, por nosotros, porque cada día es otro.
Porque no traiga penas sino alegrías
Los viejos amigos que te cruzas van con prisa. Tu vas con prisa, un saludo, un abrazo y una sonrisa.
Quedamos en llamarnos pero eso se olvida cuando surgen otras cosas, así son las cosas de la vida.
Pero un día brindaremos por el pasado decíamos que no cambiaríamos nunca pero hemos cambiado, verdad.
Para lo bueno y para lo malo. Endurecidos a base de palos.
Quiero proponerte un brindis por el tiempo que es un maestro severo.
Que te quiere a ti, no a tus cosas o a tu dinero. Lo aprendí cuando me cruce contigo por la calle porque íbamos con prisas y por los pequeños detalles.
Por la gente, que vive el presente con desgana. Por los que lo echaran de menos cuando sea mañana. Por las tardes, las noches, los jóvenes, los viejos. Por el reflejo que me devuelve el espejo.

Baúl (2)

No podía evitar pensar en él y lo que guardaba. Sus recuerdos me envolvían como un maldito zumbido de mosca. Estaba enfadada, enfoscada, molesta y a la vez triste. Me había prometido que no me volvería a afectar aquella carta y lo que significaba. Me gustaba mi vida sosa y gris, en la que el pasado, pasado era.
En el mismo instante en que abrí aquel baúl y vi esa letra cursiva e ininteligible el nombre de "Marcos" se encendió en mi mente con letras de fuego como nombre maldito.

Baúl


El otro día me puse a investigar mi cuarto. Paseé mis dedos por un armario que nunca abría y, entre objetos de los que apenas tenía un vago recuerdo lo encontré.
Encontré un baúl pequeño de madera y pequeños dibujos en las paredes.
Una sonrisa dulce y nostálgica apareció en mi rostro y lo abrí lentamente.
Abrí el baúl de mis recuerdos.