jueves, 13 de enero de 2011

Aquel gato rojo

Lo vi pasar ante mis ojos, un gato rojo carmín, intenso y de pelaje brillante. No creí posible que un gato de ese color existiese, era algo tan chocante. Chocante porque él solo vivía en mis sueños...
Cada vez que soñaba un gato rojo, como el pintalabios que casi nunca uso, aparecía como por arte de magia y a su paso lo llenaba todo de luz y de misterio.
Un día, por ejemplo, yo soñaba que tendía ropa en un balcón y se me caía una camiseta. Como había viento la camiseta voló por un pueblo hasta llegar a los pies de un gato rojo intrigante. Yo, exhausta, observé el felino que   olisqueaba mi camiseta ya echada a perder y me quedé hipnotizada ante sus ojos amarillos...
No hay descripción posible para esos ojos tan increíbles, simplemente amarillos.
Cogí mi camiseta y, antes de irme a casa, intenté tocar al gato. Fue muy especial: acerqué la mano pero cuando estuve a un milímetro de tocarle se esfumó como un soplo de libertad... y desperté.

No hay comentarios:

Publicar un comentario