Sin ganas de nada. Solo sientes vacio, o nada. Miras por tu ventana y ves mariposas blancas que bajan de las nubes. Intentas coger una, queda en tu mano y se va para siempre. ¿Es que nadie ha mirado desde mi ventana? No, claro que no. Porque nadie quiere vivir encerrado en un mundo de castillos y príncipes, donde en el fondo nada es real. Quiero salir de este maldito círculo que me atrapa. Echo de menos los colores de la vida, los días soleados en los que podía sonreírle a un cielo azul. Ahora, envuelta en vestidos de seda solo veo gris.

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