El otro día me puse a investigar mi cuarto. Paseé mis dedos por un armario que nunca abría y, entre objetos de los que apenas tenía un vago recuerdo lo encontré.
Encontré un baúl pequeño de madera y pequeños dibujos en las paredes.
Encontré un baúl pequeño de madera y pequeños dibujos en las paredes.
Una sonrisa dulce y nostálgica apareció en mi rostro y lo abrí lentamente.
Abrí el baúl de mis recuerdos.
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